Cruzar la meta en primer lugar no siempre implica haber desafiado a los rivales en el camino, posiblemente sea fruto de desarrollar una carrera más inteligente o hasta silenciosa. Más allá de contar una nueva fábula de conejos fanfarrones y tortugas disciplinadas, el tema clave es entender las razones por las cuales las empresas globales, están nombrando como número uno a personas de origen indio, que se distinguen más por su trabajo silencioso y hasta por su posición humilde.

El paso más reciente lo dio Google al nombrar como CEO de su holding a Sundair Pichai que está lejos de extravagancias y arrogancias, pero muy cerca de ejecuciones claves.  Ya Microsoft había hecho lo mismo con Satya Nadella, un ejecutivo Indio que se puso al mando de la compañía y la está reorientando de manera clara. El asunto no se queda sólo en compañías tecnológicas, Pepsico viene siendo dirigido desde 2006 por una mujer de origen indio, Indra Nooyi, con una actitud también diferente.

Si bien con el origen Indio se pueden hacer muchas relaciones como el buen desempeño en ámbitos como las matemáticas o la relación natural con la informática, está claro que estos líderes tienen elementos comunes que los hacen competitivos más allá de su propio brillo intelectual y sus habilidades duras. Lo que realmente los hace valiosos es la capacidad para relacionarse con sus equipos desde los argumentos y competir desde el resultado.

El mundo se ha alimentado en los últimos años de historias de líderes altamente inspiradores, pero con dimensiones arrogantes. Líderes que han logrado posiciones muy competitivas para sus empresas, pero que también han creado escenarios de dependencia de sus “mentes brillantes”. El legado de los líderes que hoy están asumiendo estas responsabilidades pareciera ser distinto: es posible competir y ganar sin pasar por encima, de nada y especialmente, de nadie.

By RealRisk